Peticiones para apagar el sol

Me he encontrado con una entrada en Genbeta titulada “¿Vale la pena seguir descargando de redes P2P en la era del streaming?” donde se da un repaso de la evolución de la compartición de ficheros con P2P desde los 90.

Se pregunta a las finales por el interés de esas redes hoy en día, existiendo plataformas de streaming de pago con una calidad/coste muy atractivas (Netflix y Spotify por ejemplo).

Lo que también habría que preguntarse es hasta donde podrían haber llegado esas redes de no haber sufrido el proceso de criminalización constante a la que han sido sometidas durante todos estos años, un proceso que las ha empujado a ser algo pobre y marginal.

Las herramientas P2P suponen una revolución que muchas personas sienten como amenaza. Es una pena que se acabe llegando a situaciones como las que vivimos, donde cualquiera puede ser demandado por lo civil por descarga o subida de contenidos, por vulnerar unos derechos de autor probablemente excesivos.

Son medidas como aquella en la que los fabricantes de velas pedían bloquear al sol por competencia desleal. Un sofisma económico escrito hace casi dos siglos.

Libertad y amistad

Ser libre no significa tan solo ser independiente o no tener compromisos. La ausencia de lazos y la falta de radicación no nos hace libres, sino los vínculos y la integración. La carencia absoluta de relaciones genera miedo e inquietud. La raiz indogermánica fri, de la que derivan las formas libre, paz y amigo (frei, Friede, Freund) significa «amar» (lieben). Así pues, originariamente, «libre» significaba «perteneciente a los amigos o a los amantes». Uno se siente libre en una relación de amor y amistad. El compromiso, y no la asusencia de este, es lo que hace libre.

El aroma del tiempo – Byung-Chul Han

La productividad está en los pequeños

La sobreescala en la economía, en la sociedad, en las organizaciones, está impidiendo a las pequeñas empresas acceder a los recursos financieros que las permitan nacer y crecer de forma orgánica. Y eso, que es en estas empresas pequeñas donde realmente se está aportando productividad hoy en día. Cada vez mas, son estas las auténticas empresas productivas.

Como se comenta en este post de Las Indias, el sistema financiero se está adaptando, por ejemplo mediante la aparición de nuevos medios de gestión del riesgo para estas compañías, una forma de que el dinero pueda canalizarse a proyectos pequeños. Es lo que ocurre en la alianza de Santander UK y Kabbage, un sitio de préstamos rápidos para PYMEs basados en un sistema de evaluación rápida de riesgos.

Creo que además, estos mecanismos de financiación favorecen proyectos con una filosofía honesta y enriquecedora, en la que los fundadores no construyen pensando en que alguien les compre y dar “un pelotazo”, sino en hacer crecer proyectos con los que ellos o ellas también crecerán. Semillas capaces de crear destellos de abundancia en las ciudades donde crezcan.

Un poco de jazz

Este verano he aprovechado para disfrutar un poco del jazz y la bosanova, escuchando cosas como esto con la voz de Joao Gilberto y el saxo de Stan Getz.

En el jazz hay tantas maravillas, Miles Davis, John Coltrane… y tipos sorprendentes que se dedicaron a experimentar por ahí como Herbie Hancock que arranca así en su primer album y evoluciona de esta manera al cabo de 10 años, metido de lleno a explorar el funky.

El día de la marmota

Hoy pasaba por una librería y le echaba un vistazo a “El aroma del tiempo: Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse” de Byung-Chul Han. Me dije, lo compro, no lo compro… triunfó lo último y me fuí a comprar lo que tenía previsto. Cuando esta pagando los dependientes hablaban entre ellos y uno le decía a otro que volvía de vacaciones “…es el día de la marmota”. No se cuantas veces he oido esta expresión en el último año. Me fuí a la librería y me compré el libro.

En su introducción dice:

La crisis temporal de hoy no pasa por la aceleración. La época de la aceleración ya ha quedado atrás. Aquello que en la actualidad experimentamos como aceleración es solo uno de los síntomas de la dispersión temporal. […] El tiempo carece de un ritmo ordenador. De ahí que pierda el compás. […]  El sentimiento de que la vida se acelera, en realidad, viene de la percepción de que el tiempo da tumbos sin rumbo alguno.

[…] La dispersión temporal no permite experimentar ningún tipo de duración. […] La vida ya no se enmarca en una estructura ordenada ni se guía por unas coordenadas que generen una duración. Uno también se identifica con la fugacidad y lo efímero.

[…] La crisis temporal solo se superará en el momento en que la “vita activa”, en plena crisis, acoja de nuevo a la “vita contemplativa” en su seno.