Autenticidad

En la entrada anterior comentaba que creía “que nos equivocamos cuando le damos tanto protagonismo a trabajar con los últimos gadgets. Lo importante no son las nuevas maquinitas, sino las nuevas ideas.”. Lo dejé así sin pensar que quería decir exactamente con “nuevas ideas” ¿se trata por ejemplo de que los alumnos tengan la capacidad de generar soluciones nuevas a un mundo cambiante?

En estos dias estoy leyendo el Libro de la Comunidad de los amigos de Las Indias, y tras terminar el capítulo “Sobre la autenticidad” me he dado cuenta que hubiera sido mas exacto decir que “lo importante no son las nuevas maquinitas sino la autenticidad”.

Lo importante no es que el que se educa cree un nuevo mundo, que revolucione o transforme las cosas. Puede acabar creando el mismo mundo, pero debe ser el suyo (será el mismo, pero será nuevo, será autentico). En ambos casos lo importante es que llegue a el desde la experiencia, es lo que lo hará algo real.

Los libros nos presentan una realidad congelada, son un punto de partida. Aprender no es estudiar libros, es mas que eso. Es tener la oportunidad de tener experiencias a las que poder dar respuestas personales y de esa manera quizá llegar al mismo mundo que describen los libros, a la visión de las cosas que cree correcta el autor. O no, y quizá llegar a uno completamente diferente.

Hacia donde van las universidades y los centros de enseñanza

Un amigo (gracias Miguel) me enviaba este enlace acerca de la plataforma EdX, la apuesta por “aulas abiertas” de Harvard y el MIT.

Es un movimiento que seguro que no parará ahí, todo lo que sea automatizable, se automatizará, y cualquier clase que pueda ser grabada en video (por decir algo) se emitirá de alguna manera…

¿Y al final de donde sacarán el dinero? ¿Hacia donde van estos centros de enseñanza? Pienso que siguiendo este artículo de The Economist terminarán siendo mas pequeños y menos relevantes de lo que son hoy en día, mas pequeños y centrados en lo que realmente hacen bien: tener un ambiente de trabajo excepcional para mantener a los mejores y ser un motor de generación de ideas e innovaciones.

Les pagaremos por tener un solo año de experiencia con ellos en sus centros, les seguiremos pagando porque ellos certifiquen nuestros conocimientos que habremos adquirido libremente a través de la red (el famoso título).

Ahora la parte free de lo que se ofrece es pequeña, pero con el tiempo será probablemente mayor que la parte de pago. ¿Una economía de la abundancia? pues muchos piensan que sí, aunque suene contradictorio hoy en día. Decían en este artículo que el problema no era que no hubiera dinero, sino que hubiera demasiado… “ocioso” habría que añadir.

Creo que estas instituciones por lo que luchan es por sobrevivir, tienen que seguir captando a los mejores y les gustaría seguir manteniendo ese tamaño y prestigio, pero eso cada vez estas mas complicado.