El Progreso nos pide saber detenernos

Sigo leyendo el libro de Byung-Chul Han y me hace pensar.

El tiempo que vivimos es un tiempo sin duración, donde los presentes se apelotonan y la historia no tiene valor. El tiempo carece de un sentido y esto genera una sensación de aceleración, no porque vivamos a gran velocidad, sino porque cambiamos mucho.

Es una época de informaciones y acontecimientos, no de saber y experiencia.

Como personas vivimos en un derroche continuo de acontecimientos que sin embargo no nos llevan a una vida plena. De forma similar como sociedad derrochamos energías y sin embargo nos alejamos cada vez mas de la Edad de Oro. Buscamos la novedad sin sentido, y olvidamos el pasado, la historia.

La economía da peligrosos bandazos en función de las modas, y las burbujas crecen y explotan. Estas también abundan en tecnología. Los paradigmas se repiten con nombres diferentes, queriendo tirar a la basura todo lo que había hasta el momento. Las sumas de dinero se gastan, y los resultados son mediocres.

Los fuegos artificiales no llevan a la Abundancia.

Para vivir en Abundancia tenemos que aprender a demorarnos, y volver a dar sentido al tiempo.

Paradojicamente, el Progreso nos exige saber detenernos.

Un ladrón en el paraíso

En el extremo oeste del mundo, al borde del gran oceano.

Ninfa: ¡No te acerques!
Humano: Entraré, he luchado mucho para llegar hasta aquí.
Ninfa: No lo hagas, Hera ha corrompido al dragón para que esté a su servicio y te destrozará si te acercas.
Humano: ¡Que miserables! si pudiera llevarme un árbol, no solo yo, sino todo el mundo podría comer estas frutas de sabiduría.
Ninfa: Desconozco si eso puede ser así, pero los privilegiados temen perder el poder que disfrutan. Las manzanas doradas solo son para Hera y su estirpe.
Humano: Y tú, Hesperia, musa, ¿por qué permaneces en el jardín? ¿por qué se fían los Dioses de tí?
Ninfa: Yo me debo a estos árboles, los conozco y gracias a nosotras las manzanas brillan doradas al sol. Hera nos necesita y estos árboles son nuestra vida.
Humano: Llegará un día en que estos árboles pueblen toda el mundo. Hoy esperaré a que el dragón duerma, y como un ladrón, con tu ayuda, robaré la fruta.

La productividad está en los pequeños

La sobreescala en la economía, en la sociedad, en las organizaciones, está impidiendo a las pequeñas empresas acceder a los recursos financieros que las permitan nacer y crecer de forma orgánica. Y eso, que es en estas empresas pequeñas donde realmente se está aportando productividad hoy en día. Cada vez mas, son estas las auténticas empresas productivas.

Como se comenta en este post de Las Indias, el sistema financiero se está adaptando, por ejemplo mediante la aparición de nuevos medios de gestión del riesgo para estas compañías, una forma de que el dinero pueda canalizarse a proyectos pequeños. Es lo que ocurre en la alianza de Santander UK y Kabbage, un sitio de préstamos rápidos para PYMEs basados en un sistema de evaluación rápida de riesgos.

Creo que además, estos mecanismos de financiación favorecen proyectos con una filosofía honesta y enriquecedora, en la que los fundadores no construyen pensando en que alguien les compre y dar “un pelotazo”, sino en hacer crecer proyectos con los que ellos o ellas también crecerán. Semillas capaces de crear destellos de abundancia en las ciudades donde crezcan.

Un calendario y 24 símbolos

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Este post se publicó por primera vez en el Club de Las Indias.

Los calendarios de adviento son un invento reciente. Es una cuenta atrás que idearon los luteranos alemanes, para ese tiempo religioso durante el que se prepara la Navidad en el cristianismo. Básicamente, representan de forma atractiva los días desde el 1 al 24 de diciembre, cada día puede tener una imagen o una sorpresa. Hoy son muy comunes y tienen todo tipo de formas, desde cartones llamativos con cajitas que esconden chocolatinas para niños, a arboles de navidad con bolsillos donde esperan pequeños regalos.

Lo bonito de esta herramienta es como ayuda a preparar la celebración, invitando a reflexionar y adelantando la felicidad del día de navidad. Los calendarios hacen tangible el tiempo y el calendario de adviento convierte el mes de diciembre en un mes importante como cuando se encienden los adornos de las calles con el inicio del mes.

¿No seria maravilloso tener un calendario que reflejara nuestra forma de celebrar la Navidad? Una celebracion de la abundancia, con 24 imágenes que la representaran, una por cada día de diciembre hasta el día de Navidad. Es divertido seleccionar esos símbolos, a modo de propuesta he encontrado estos 10, los comento sin ningún orden concreto. Empezamos por el 1 de diciembre.

cuerno abundancia

Hay tres representaciones que podemos extraer de mitos conocidos. Una es el cuerno de la abundancia, que procede de la mitología griega, un cuerno que concedía todo lo que se deseara. Similar a esta es la lámpara de Aladino del cuento sirio de Las Mil y Una Noches, y una tercera también con atribuciones parecidas es el Sampo de la mitología finlandesa, un molino mágico que el héroe Ilmarinen logra construir y que producía de forma inagotable grano, sal y oro para su pueblo. Esta ultima es una historia increible que recuerda los sueños de filósofos y científicos de conseguir el perpetuum mobile, una máquina de movimiento perpetuo, generadora de energía inagotable.

flauta griega

También de los mitos podemos recoger otras dos imágenes. Una, los panes y los peces que Jesús, según relatan los evangelios, multiplicó para dar de comer a la muchedumbre que le seguía. La otra puede ser una flauta, como la que se usa en las representaciones del dios griego Pan y cuyo dominio es Arcadia, ese reino natural donde convivía con los espiritus del bosque, y que con los siglos evolucionó hasta ser un lugar idílico de pastores en armonía con la naturaleza. En la mitología hindú Khrisna es otro dios que se representa tocando una flauta. La música, eso aparentemente “inútil”, pero tan necesario, que solo brilla con el espíritu de la abundancia.

trigo

Cuando se representa la plenitud y la riqueza se suele recurrir a ciertos frutos o elementos, humildes y fáciles de conseguir, pero que han sido fundamentales para el crecimiento de la humanidad. Aquí está el trigo, ese grano diminuto y resistente del que se recogen cosechas enormes. De forma similar están el arroz en la cultura asiática, y el maiz en la americana. El agua está también en esta categoría. A pesar de que hoy la embotellemos y la vendamos como producto de lujo, ha tenido siempre, como el aire, ese caracter de regalo gratuito del que todos disponemos sin coste. Las fuentes de agua que encontramos en nuestras ciudades son un mensaje recurrente de riqueza.

atomium

También podemos encontrar símbolos en el mundo de hoy. Como en los granos de trigo, el poder de lo pequeño puede llegar a ser incontenible. Algo tan sencillo como el átomo tiene en su interior aprisionada una energía que desatada es capaz de iluminar como el sol. En varios lugares de nuestro planeta se está trabajando para lograr encender una estrella de forma controlada y sin riesgo, es la promesa de las plantas de fusión nuclear, esa interpretación de la máquina de movimiento perpetuo en nuestros días. El átomo guarda también el secreto de materiales como el grafeno, con propiedades que en otras épocas llamariamos mágicas. El átomo es una bella representación de la abundancia como en el caso del Atomium en Bruselas.

Hasta aquí 10 símbolos para los 10 primeros días del mes de diciembre. Estoy seguro de que podéis imaginar muchos mas. ¿Hasta 24? Si sois lectores del Correo de Las Indias, seguro que ya estáis recordando imágenes relacionadas con el ciclo de Mitra, el epicureismo o esa recurrente representación de una red de nodos distribuida con la promesa de riqueza que llega con Internet… Sí, seguro que podemos llegar a 24 🙂

Las manzanas doradas

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Este post se publicó por primera vez en el Club de Las Indias.

Se dice, que las bolas doradas que adornan el árbol de navidad tienen su origen en un misionero que taló un roble consagrado a Thor en Hesse, lo sustituyó por un abeto, y lo decoró con manzanas y velas que simbolizaban el pecado y la luz de la salvación.

En el cristianismo la manzana no es dulce y beneficiosa, es peligrosa, y como en el cuento de blancanieves, está envenenada. La manzana se asocia con la fruta prohibida que tomó Adan en el paraiso original. En ese relato las primeras personas viven en el Eden, felices e ingenuas, como niños, bajo la prohibición de comer los frutos del árbol del conocimiento. Tras comerlos son expulsados del paraiso.

El mito de un paraiso perdido es una de las explicaciones que se ha dado la humanidad de porqué no somos felices. Una explicación cómoda que hace creer que la felicidad no es posible, y que además es algo que no nos merecemos porque pertenecemos a una estirpe manchada.

herculesSin embargo, los relatos acerca de las manzanas no siempre tuvieron un mensaje tan negativo. En el mundo griego se hablaba del árbol de las Hespérides, un árbol que producía manzanas doradas. En el extremo oeste del mundo conocido por los griegos, en el norte de África, cerca de las montañas del Atlas y al borde del gran óceano, existía un jardín que pertenecía a los dioses, y en el, un árbol de manzanas doradas, un regalo de boda de Gaia a a Hera, cuando esta se convirtió en esposa de Zeus. El jardín estaba al cuidado de las Hespérides, ninfas del atardecer, pero desconfiando de ellas, Hera también hizo proteger las manzanas con una enorme serpiente.

Las manzanas del relato griego son un fruto que los dioses solo quieren para ellos, lleno de beneficios para el que las consume, con un poder similar al de la ambrosía de la que también se alimentaban. Las frutas del jardín de las Hespérides son algo deseado por los que no son dioses, pues tenían el poder de convertirte en uno de ellos. En uno de los mitos griegos relacionados con el jardín, Heracles, un heroe beneficioso para los humanos, consigue las manzanas tras dar muerte a la serpiente. En las representaciones de Heracles este las exhibe con orgullo.

En la mitología germánica también hay relatos de manzanas doradas, un fruto que otorga a los dioses inmortalidad y que cuando falta, envejecen y se vuelven mortales. Es lo que sucede en la leyenda donde la diosa Iðunn, que cuida de estos frutos, es secuestrada por los gigantes, la raza primitiva opuesta a los dioses. Una historia que aparece representada de la forma mas grandilocuente en la ópera El Oro del Rhin de Wagner.

En los relatos griegos y germánicos las manzanas doradas son un puente para ser un dios, no hay que temerlas, no están envenenadas, como la tristemente famosa manzana de Turing. En el mito griego o germánico sabemos que las manzanas son una puerta para crecer. La humanidad no es culpable de su situación actual, y tiene en su mano alcanzar la felicidad y de ser mucho mas de lo que es. Es el mensaje que nos ha traido la modernidad desde hace cinco siglos.

Nosotros que creemos en este mensaje positivo cuando decoramos el árbol lo hacemos con manzanas doradas, sabiendo que apenas hemos empezado a disfrutar de ellas. El futuro es enorme.

Papá Noel y la Edad de Oro

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Este post se publicó por primera vez en el Club de Las Indias.

Me gusta ver en el señor vestido de rojo que nos visita todas las navidades el Saturno de los romanos. Este personaje sobrenatural con el que durante unos días olvidamos la escasez y las miserías humanas, y se celebra la abundancia y la fraternidad, ha cambiado muchas veces de cara y probablemente no todos los personajes tengan una relación directa entre ellos.

Cuando se celebraban las Saturnales y la gente encendía luces, se regalaban cosas, y los señores y los esclavos se trataban de igual a igual, los romanos recordaban esa edad dorada mítica en la que vivieron las personas bajo el reinado de Saturno. Durante unos días el paraíso perdido estaba de vuelta en la Tierra.

En Grecia Hesiodo ya decía en «Los trabajos y los días»:

Cuando al mismo tiempo nacieron los dioses y los hombres mortales, primero los Inmortales que tienen moradas olímpicas crearon la Edad de Oro de los hombres que hablan. Bajo el imperio de Cronos <Saturno> que mandaba en el Urano, vivían como dioses, dotados de un espíritu tranquilo. No conocían el trabajo, ni el dolor, ni la cruel vejez; guardaban siempre el vigor de sus pies y de sus manos, y se encantaban con festines, lejos de todos los males, y morían como se duerme. Poseían todos los bienes; la tierra fértil producia por si sola en abundancia; y en una tranquilidad profunda, compartían estas riquezas con la muchedumbre de los demás hombres irreprochables.

Con el triunfo del cristianismo y su paraíso después de la muerte, las Saturnales fueron desapareciendo del mundo romano y transformandose en una celebración mas contenida de la vida, una celebración del nacimiento de Jesús, un símbolo de esperanza. Así se llega a la Edad Media, pero se vé que costaba acallar el deseo de tener el paraiso en la Tierra, porque no tardó mucho en surgir otro personaje con el que celebrar y desear la abundancia: San Nicolás.

San Nicolás fué un obispo de Asia Menor cuando el mundo romano ya era oficialmente cristiano, tuvo fama de milagroso, de bondadoso y de dar regalos en secreto. Tras su muerte un 6 de diciembre su fama se extendió por Grecia y todo el mundo romano. Se convirtió en santo. Ya en la Edad Media, tras la conquista de los turcos de Asia Menor (Turquia) las reliquias de San Nicolás llegarón a Bari en Italia y de ahí la fama de San Nicolás se vuelve a extender por Europa donde se convierte en el personaje que trae los regalos en Diciembre.

Se sabe que en 1223 la importancia de los regalos y el regalar había crecido tanto en Navidad que Francisco de Asís se mostraba preocupado por el enfásis que se daba a lo material sobre lo espiritual. Es el quien crea la tradición de los belenes en Navidad, en un esfuerzo porque la gente volviera a poner la atención en el nacimiento de Jesús.

San Nicolas y la tradición de regalar ha tenido muchas «reencarnaciones» en Europa, una de ellas es la celebración de Sinterklaas/Sint-Nicolaas en los Paises Bajos, que nos llevá directo a Santa Claus en Estados Unidos por influencia de las colonias holandesas.

De todas estas transformaciones probablemente las mas importantes son las que se produjeron en el norte de Europa por la Reforma Protestante, que prohibió la veneración a los santos, entre ellos a San Nicolás. Es entonces cuando este «se transfigura» en Padre Navidad (Père Noël en Francia) siguiendo tradiciones locales. Aunque tampoco este señor lo tuvo fácil. En muchos de estos paises el celo puritano llegó a prohibir las navidades, como ocurrió en Inglaterra en el siglo XVII, donde «Father Christmas», el personaje de bata verde forrada de piel que traía felicidad, vino y comida, necesitó de buenos defensores para sobrevivir.

Tras varios altibajos en el siglo XIX el personaje de Padre Navidad se afianza definitivamente, y en autores como Walter Scott vuelve el recuerdo de una época pasada ideal asociado con la celebración de la Navidad. En este caso se trata de la «Vieja Alegre Inglaterra» (Merry Olde England), una edad dorada del pasado inglés donde reinaba la hospitalidad y la caridad. Ya a mediados de siglo la imagen del personaje de la Navidad es similar a las usadas hoy, de la mano de escritores e ilustradores su apariencia se va estandarizando, desde el Espíritu de las Navidades Presentes vestido de verde y con guirnaldas en Dickens, hasta el Santa Claus vestido de rojo de la campaña de Coca Cola de 1931.

Lo mas bello de estas tradiciones no es que nos recuerden una época dorada ya pasada, esa nostalgia del pasado que siempre está en la Navidad, sino que nos recuerdan que podemos caminar hacia una Edad de Oro de la Humanidad. El fantasma de las navidades presentes de Charles Dickens, nos ilumina con su antorcha para que no nos dejemos engañar por los que dicen que una vuelta a la Edad de Hierro es inevitable, o por los que no valoran los logros de la Edad de Plata en la que vivimos.

Mapas del futuro en Somero 2015

Desde el día 7 al 12 de Octubre se celebrará en Gijón el encuentro Somero 2015, una ocasión para descubrir caminos hacia un futuro para compartir en abundancia.

El miercoles 7 y jueves 8 estarán dedicados al GNU Social Camp y la Sharing Cities Seminar. El primero permitirá conocer y participar en el desarrollo de GNU social, la infraestructura de redes sociales libre y abierta. El segundo permitirá aprender con diversos expertos conocer acerca de transformación participativa de las ciudades, siguiendo el ejemplo de Seul, Nueva York o Bolonia.

Los días 9, 10 y 11 serán como una universidad de verano con propuestas atrevidas y seminarios. Contarán como se monta una empresa como Kano partiendo de un crowdfunding y como apoyarse en un Fablab para llevarlo a cabo, o como diseñar ciudades desde la lógica de la resiliencia. También asistirá Jurg Müller autor del libro “The end of banking”.

Para mí la parte mas atractiva es el GNU Social Camp, porque se darán a conocer las características de esta herramienta con un potencial enorme como soporte a la conversación en comunidades, a la relación entre personas con intereses comunes pero distantes físicamente. Una plataforma sobre la que se pueden desarrollar muchas soluciones a la manera que hace WordPress en el mundo de los blogs. Estarán los desarrolladores principales y se empezará a parir GNUbnb una alternativa libre y distribuida a los servicios de hospitalidad de servicios centralizados como Airbnb.

Máquinas de engullir tareas

“… antes de la Revolución Industrial los relojes eran básicamente irrelevantes. En vez de estar orientados por el tiempo, las personas estaban orientadas por las tareas. Tenían tareas que hacer, y las realizaban en su orden natural, en su momento.” eso se dice en esta entrada que leí hace unos días.

Hoy vivimos como verdaderos campeones completando tareas en poco tiempo. Somos máquinas de engullir tareas y disponemos de herramientas en nuestros móviles que nos capacitan mas y mas para ello. El valor esta puesto en la eficiencia. La satisfacción llega por completar tareas y no tanto por el desarrollo de estas, por nuestro crecimiento a través de ellas, por el valor real que aportan.

Nuestra sociedad pone el foco en los costes, en el corto plazo, olvidando la mirada a largo plazo, la visión estratégica. Llegamos al punto de ignorar cínicamente que muchas veces lo que se completa carece de valor real. Lo vivimos a todos los niveles, como personas, como empresas, en la forma en que se desarrolla la política.

Con el poder que tenemos vivimos de forma miserable y miope.

Es el mundo de fuegos artificiales que nos rodea. Hasta el discurso y el pensamiento se empaqueta y el ejemplo de relumbrón son esos Ted Talks espectaculares en los que cuanto menos hables mejor, 10, 5, 3 minutos. Es casi un ejercicio acrobático, puro espectáculo.

¿Pero cuanto de todo esto quedará dentro de 100 años?

La Sociedad de Abundancia que puede llegar, que vemos aparecer a la sombra del espectáculo tiene un aspecto diferente. El foco volverá a estar en la tarea. No nos olvidaremos de la gestión del tiempo, pero atenderemos mas al valor intangible de lo que hacemos, a si lo que realizamos aporta de verdad.

Sobre Abundancia, de mis amigos de Las Indias: Sus libros, un enlace y otro mas.

Nota: el enlace del principio es vía versvs.

La tecnología debería liberarnos

En un post anterior comentaba un artículo donde se alertaba de que los servicios gratuitos que hoy nos ofrecen los centralizadores de la red los pagamos no solo con datos personales inconexos, sino también permitiendo que estas corporaciones dirijan nuestra vida privada.

El problema es cuando aparentemente facilitan nuestra vida, pero por detrás solo pretenden filtrarla y limitarla de forma que nuestro comportamiento cumpla ante todo con el objetivo de “maximización del beneficio” de la empresa que los ofrece.

El comportamiento de los consumidores en la red se vuelve siervo de la tecnología, como el del trabajador desde que nacieron las sociedades de mercado hace tres siglos. Es curioso que se trata de un viejo cuento pero aplicado ahora al siglo XXI.

Es la impresión que tengo tras leer cosas como las que describe el librito de divulgación sobre economía de Yanis Varoufakis “Economía sin corbata”. Como dice en el capítulo “Máquinas embrujadas”: “A partir de la Revolución Industrial, cuando las máquinas empezaron a participar activamente en la producción, teníamos que elegir entre: (a) adaptarnos a las necesidades de la mecanización de la producción, convirtiéndonos en accesorios de las máquinas, de las redes, de las necesidades de producción o (b) quedarnos entre los olvidados del mercado laboral.”

Como trabajadores asalariados es algo que vivimos día a día, pero hoy esta adaptación a las “necesidades de la mecanizacion de la producción” empuja al usuario/consumidor por el mismo camino, limitando su experiencia de la realidad, enriqueciendo solo lo que maximiza el beneficio de la empresa.

El problema de los servicios que las empresas ofrecen en la red es que en lo mas profundo no van dirigidos a servir a las personas. En nuestra sociedad eso parece algo secundario. No es de extrañar que haya tanto movimiento decrecionista y tecnófobo cuando la tecnología se utiliza de esta manera. Pretenden volver a antes del nacimiento del capitalismo.