Schumpeter sobre la Edad Media en Europa

Todos esos monjes y frailes hablaban en el mismo latin no-clásico; oían la misma misa que se encontraran donde se encontraran; se formaban mediante una educación que era la misma en todos los países; profesaban el mismo sistema de creencias fundamentales; y todos reconocían la autoridad suprema del papa, que era esencialmente internacional: su país era la Cristiandad y su estado la Iglesia. Pero no eso todo. Su influencia internacionalizador se reforzaba por el hecho de que la misma sociedad feudal era internacional. No sólo era internacional la autoridad del papa sino también la del emperador: en principio, desde luego, y de hecho en cierta variable medida. El antiguo imperio romano y el imperio carolingio no eran meros recuerdos. La gente estaba familiarizada con la idea de un superestado temporal y un superestado espiritual. Las divisiones nacionales no significaban para ellos lo que llegaron a significar durante el siglo XVII; nada llama tanto la atención en todo el conjunto de ideas políticas de Dante como la completa ausencia del punto de vista nacionalista. El resultado fue el nacimiento de una civilización esencialmente internacional y de una república internacional de los intelectuales que no fue palabrería, sino auténtica y viva realidad. Santo Tomás era italiano y Duns Escoto era escocés: pero los dos enseñaron en París y en Colonia sin encontrar ninguna de las dificultades con las que tropezarían en la edad de los aviones.

Joseph A. Schumpeter, Historia del Análisis Económico

Progresista vs Reaccionario

Desde que se inició la crisis, el paisaje político se está transformando por completo. Algo que me ha llamado la atención es la relevancia cada vez mayor del eje progresista-reaccionario como el principal para entender las distintas formas de abordar los problemas actuales. Ya no son izquierda-derecha o liberalismo-intervencionismo los ejes relevantes.

Es algo que nos señala este post de Las Indias, donde David de Ugarte avanza cuales deberían ser las propuestas de un partido progresista europeo, hoy. En este post aparece un extracto de un interesante artículo de José Luís Álvarez en El País donde se dice:

La retórica izquierda-derecha ya no captura los dilemas básicos actuales. La escisión fundamental es ahora entre progresistas y reaccionarios. Esta división coincide con la existente entre pragmáticos o racionales por un lado y antisistema o populistas por otro. (…) Pero, sobre todo, coincide con la escisión entre globales y locales, que aleja al PSOE irremediablemente de los nacionalistas y de Podemos. La izquierda ha pasado de ser fundacionalmente internacional para ahora, precisamente cuando la globalización es real, volverse nacional.

Nuevo eje progresista-reaccionario que provoca la aparición de nuevos partidos o que parece provocar la mutación completa de otros como en el caso del partido Republicano y Donald Trump en Estados Unidos. Como se dice en un artículo de Le Monde Diplomatique de este mes, hablando de la convención republicana en Cleveland del pasado mes de Julio.

«dirigentes republicanos tradicionales vivieron situaciones incómodas» (…) Ted Cruz «el vendedor de banalidades de la derecha religiosa» tuvo que abandonar el escenario entre abucheos. ‘Su’ partido republicano ya no existe (…) porque en Cleveland «las guerras culturales, principal resorte de la derecha estadounidense se ponen entre paréntesis. Peter Thiel cofundador (…) de Paypal, es aclamado cuando proclama su homosexualidad (‘Estoy orgulloso de ser gay, estoy orgulloso de ser republicano, pero de lo que mas estoy orgulloso es de ser estadounidense’). Otro pilar de la fe republicana, el libre comercio también queda en el olvido, ya nadie se queja de los gastos sociales».

Un partido tradicionalmente liberal, pegado a la globalización de las grandes corporaciones, se vuelve nacionalista y proteccionista, un partido que quiere volver a hacer “grande” a su pais. Un partido reaccionario que recuerda a la Rusia de Putin.