El Progreso nos pide saber detenernos

Sigo leyendo el libro de Byung-Chul Han y me hace pensar.

El tiempo que vivimos es un tiempo sin duración, donde los presentes se apelotonan y la historia no tiene valor. El tiempo carece de un sentido y esto genera una sensación de aceleración, no porque vivamos a gran velocidad, sino porque cambiamos mucho.

Es una época de informaciones y acontecimientos, no de saber y experiencia.

Como personas vivimos en un derroche continuo de acontecimientos que sin embargo no nos llevan a una vida plena. De forma similar como sociedad derrochamos energías y sin embargo nos alejamos cada vez mas de la Edad de Oro. Buscamos la novedad sin sentido, y olvidamos el pasado, la historia.

La economía da peligrosos bandazos en función de las modas, y las burbujas crecen y explotan. Estas también abundan en tecnología. Los paradigmas se repiten con nombres diferentes, queriendo tirar a la basura todo lo que había hasta el momento. Las sumas de dinero se gastan, y los resultados son mediocres.

Los fuegos artificiales no llevan a la Abundancia.

Para vivir en Abundancia tenemos que aprender a demorarnos, y volver a dar sentido al tiempo.

Paradojicamente, el Progreso nos exige saber detenernos.

Cantos de sirena

Que poderoso es el mensaje de los nacionalismos. Durante mucho tiempo, tras las matanzas de las guerras mundiales, ha sobrevivido en Europa, debilitado, como algo viejo, atrasado. Ahora en medio de una enorme crisis y con una desconfianza grave en el futuro vuelve con fuerza.

Y es que el canto de los nacionalismos llama a la emoción mas interna, como las creencias religiosas, son un asidero capaz de dar significado y dirección a una vida. David comentaba que son el virus que el Romanticismo alemán transmitió a Europa, y la comparación me encanta porque refleja ese poder de propagación que puede tener.

El Romanticismo surge como reacción al Racionalismo y al Universalismo francés. Siempre he imaginado esto como un hartazgo de los europeos de aquella época, que buscó volver a una supuesta esencia no racional, emocional y natural. Pero lo interesante para mí ha sido darme cuenta de hasta que punto fué beligerante en Inglaterra y Alemania, pues se desarrolló también como un rechazo a la invasión napoleonica. En el caso de los alemanes esto les llevó a cocinar un virus muy “personal”.

En Inglaterra nadie queda indemne tras escuchar la letra del himno Jerusalem, una obra de 1916 sobre un poema de William Blake de 1808: “No cederé en el combate mental, no dormirá la espada en mi mano, hasta que Jerusalem se haya alzado, en Inglaterra sus verdes felices tierras”. En todos lados hay canciones con sentimientos similares.

En España durante el regimen de Franco se potenció el folklore regional como una forma de hacer asumible el desmesurado nacionalismo español de la época. El folklore es un nacionalismo domesticado y es expresión de las mismas ideas y emociones. En Canarias, hay una preciosa canción de mediados del siglo pasado, insularista en este caso pues habla de una isla en concreto (Canarias tiene esas cosas). En Sombras del Nublo se canta: “Sombra del Nublo, altar de mi tierra amada, hay nieve y sol en la cumbre, cumbre de mi Gran Canaria”. Una canción que en la isla de Gran Canaria evoca sus paisajes cumbreros y agrícolas, lejos de la costa donde está el puerto y el comercio. Increible, es muy alemán ¿verdad?

Como los cantos de sirena que se cuentan en la Odisea, hay que atarse bien atado a la proa de tu barco para evitar dejarse engañar por los nacionalismos, por los localismos de cualquier tipo. Hoy en Europa mas que nunca es necesario reivindicar un espíritu universal que es el que nos puede llevar a un futuro de verdad. Con todos sus defectos, mas Europa, de calidad, sigue siendo el camino para los europeos. La batalla contra las miserias de Europa debe hacerse en Europa, no contra Europa. Si no corremos el riesgo de perder el futuro, de no romper el ciclo y volver al pasado.

El aroma del tiempo de Byung-Chul Han

Me estoy leyendo este libro y me gusta como escribe su autor. Es muy claro y no se extiende en exceso presentando de forma sencilla ideas que aportan mucho y con referencias a obras de otros filósofos o escritores escogidas de forma eficaz.

Byung-Chul Han describe el mundo acelerado en el que vivimos, una aceleración que no es real sino debida en su opinión a la inquietud, desorientación y confusión en que vivimos. No se va a ninguna parte, simplemente se salta de un presente a otro, presentes sin duración porque no existe una linea temporal, un pasado y un futuro. Comenta: “la gente envejece, pero no se hace mayor” y “se hace ‘zapping’ entre las opciones vitales porque ya no se es capaz de llegar al final de una posibilidad”.

Me he quedado pensando en la cantidad de proyectos software que surgen hoy en día como alternativas a tecnologías existentes. Muchos se presentan como la gran solución, despreciando de donde vienen. Muchos no llegan a nada. Esta ebullición es fruto de la facilidad para clonar proyectos existentes y es enriquecedor. Lo feo es cuando se olvida o desprecia lo precedente, cuando son fuegos artificiales, proyectos que nunca se hacen mayores.

Relacionado con esto se habla también en este post de Las Indias. En el se propone volver a dar sentido al tiempo de una forma preciosa, recuperando el mito del Progreso. “No se trata entonces de alabar la simple idea de separación sino de retomar la idea del aprendizaje y la capacidad de aporte como el resultado de un estudio previo a partir del cual se hace una nueva propuesta.”