Socialismo sigiloso

Hoy he leido una interesante entrada de Juan Urrutia reflexionando sobre un futuro cercano “digital y global” regido por grandes corporaciones. Un capitalismo futuro que no favorece la competencia y la innovación sino la estabilidad, dado que la propiedad de estas empresas se concentra en manos de unos pocos grandes gestores de patrimonio. Pocos gestores que comparten la propiedad de muchas corporaciones.

Esa estabilidad ya no se verá amenazada por la destrucción creativa schumpeteriana, puesto que si esta asoma la cabeza en forma de empresa disruptiva, es acallada “mediante compra o absorción para mejorar el abanico de bienes o servicios que ofrecen” las corporaciones que conforman este “oligopolio global”.

Un socialismo “imprevisto” donde como dice el artículo de The Economist al que hace referencia Juan: “La revolución está aquí, pero no son los trabajadores los que toman el control de los medios de producción sino los gestores de patrimonio”.

Esta entrada de Juan me ha recordado esta otra del año pasado de José Alcántara titulada “No es pais para indies”. En ella criticaba como irreal e ingenua esa visión de un futuro donde “emprender es fácil, en el futuro no habrá trabajo asalariado, y toda la generación millenial (lo que quieran los dioses que eso signifique) va a montar su propia empresa (y comerse el mundo además, claro) desde un puesto de trabajo nómada y compartido en un espacio de co-working (…)”

¿Habrá espacio para producir fuera de este “stealth socialism”?

Progresista vs Reaccionario

Desde que se inició la crisis, el paisaje político se está transformando por completo. Algo que me ha llamado la atención es la relevancia cada vez mayor del eje progresista-reaccionario como el principal para entender las distintas formas de abordar los problemas actuales. Ya no son izquierda-derecha o liberalismo-intervencionismo los ejes relevantes.

Es algo que nos señala este post de Las Indias, donde David de Ugarte avanza cuales deberían ser las propuestas de un partido progresista europeo, hoy. En este post aparece un extracto de un interesante artículo de José Luís Álvarez en El País donde se dice:

La retórica izquierda-derecha ya no captura los dilemas básicos actuales. La escisión fundamental es ahora entre progresistas y reaccionarios. Esta división coincide con la existente entre pragmáticos o racionales por un lado y antisistema o populistas por otro. (…) Pero, sobre todo, coincide con la escisión entre globales y locales, que aleja al PSOE irremediablemente de los nacionalistas y de Podemos. La izquierda ha pasado de ser fundacionalmente internacional para ahora, precisamente cuando la globalización es real, volverse nacional.

Nuevo eje progresista-reaccionario que provoca la aparición de nuevos partidos o que parece provocar la mutación completa de otros como en el caso del partido Republicano y Donald Trump en Estados Unidos. Como se dice en un artículo de Le Monde Diplomatique de este mes, hablando de la convención republicana en Cleveland del pasado mes de Julio.

«dirigentes republicanos tradicionales vivieron situaciones incómodas» (…) Ted Cruz «el vendedor de banalidades de la derecha religiosa» tuvo que abandonar el escenario entre abucheos. ‘Su’ partido republicano ya no existe (…) porque en Cleveland «las guerras culturales, principal resorte de la derecha estadounidense se ponen entre paréntesis. Peter Thiel cofundador (…) de Paypal, es aclamado cuando proclama su homosexualidad (‘Estoy orgulloso de ser gay, estoy orgulloso de ser republicano, pero de lo que mas estoy orgulloso es de ser estadounidense’). Otro pilar de la fe republicana, el libre comercio también queda en el olvido, ya nadie se queja de los gastos sociales».

Un partido tradicionalmente liberal, pegado a la globalización de las grandes corporaciones, se vuelve nacionalista y proteccionista, un partido que quiere volver a hacer “grande” a su pais. Un partido reaccionario que recuerda a la Rusia de Putin.

Libertad y amistad

Ser libre no significa tan solo ser independiente o no tener compromisos. La ausencia de lazos y la falta de radicación no nos hace libres, sino los vínculos y la integración. La carencia absoluta de relaciones genera miedo e inquietud. La raiz indogermánica fri, de la que derivan las formas libre, paz y amigo (frei, Friede, Freund) significa «amar» (lieben). Así pues, originariamente, «libre» significaba «perteneciente a los amigos o a los amantes». Uno se siente libre en una relación de amor y amistad. El compromiso, y no la asusencia de este, es lo que hace libre.

El aroma del tiempo – Byung-Chul Han