Las manzanas doradas

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Este post se publicó por primera vez en el Club de Las Indias.

Se dice, que las bolas doradas que adornan el árbol de navidad tienen su origen en un misionero que taló un roble consagrado a Thor en Hesse, lo sustituyó por un abeto, y lo decoró con manzanas y velas que simbolizaban el pecado y la luz de la salvación.

En el cristianismo la manzana no es dulce y beneficiosa, es peligrosa, y como en el cuento de blancanieves, está envenenada. La manzana se asocia con la fruta prohibida que tomó Adan en el paraiso original. En ese relato las primeras personas viven en el Eden, felices e ingenuas, como niños, bajo la prohibición de comer los frutos del árbol del conocimiento. Tras comerlos son expulsados del paraiso.

El mito de un paraiso perdido es una de las explicaciones que se ha dado la humanidad de porqué no somos felices. Una explicación cómoda que hace creer que la felicidad no es posible, y que además es algo que no nos merecemos porque pertenecemos a una estirpe manchada.

herculesSin embargo, los relatos acerca de las manzanas no siempre tuvieron un mensaje tan negativo. En el mundo griego se hablaba del árbol de las Hespérides, un árbol que producía manzanas doradas. En el extremo oeste del mundo conocido por los griegos, en el norte de África, cerca de las montañas del Atlas y al borde del gran óceano, existía un jardín que pertenecía a los dioses, y en el, un árbol de manzanas doradas, un regalo de boda de Gaia a a Hera, cuando esta se convirtió en esposa de Zeus. El jardín estaba al cuidado de las Hespérides, ninfas del atardecer, pero desconfiando de ellas, Hera también hizo proteger las manzanas con una enorme serpiente.

Las manzanas del relato griego son un fruto que los dioses solo quieren para ellos, lleno de beneficios para el que las consume, con un poder similar al de la ambrosía de la que también se alimentaban. Las frutas del jardín de las Hespérides son algo deseado por los que no son dioses, pues tenían el poder de convertirte en uno de ellos. En uno de los mitos griegos relacionados con el jardín, Heracles, un heroe beneficioso para los humanos, consigue las manzanas tras dar muerte a la serpiente. En las representaciones de Heracles este las exhibe con orgullo.

En la mitología germánica también hay relatos de manzanas doradas, un fruto que otorga a los dioses inmortalidad y que cuando falta, envejecen y se vuelven mortales. Es lo que sucede en la leyenda donde la diosa Iðunn, que cuida de estos frutos, es secuestrada por los gigantes, la raza primitiva opuesta a los dioses. Una historia que aparece representada de la forma mas grandilocuente en la ópera El Oro del Rhin de Wagner.

En los relatos griegos y germánicos las manzanas doradas son un puente para ser un dios, no hay que temerlas, no están envenenadas, como la tristemente famosa manzana de Turing. En el mito griego o germánico sabemos que las manzanas son una puerta para crecer. La humanidad no es culpable de su situación actual, y tiene en su mano alcanzar la felicidad y de ser mucho mas de lo que es. Es el mensaje que nos ha traido la modernidad desde hace cinco siglos.

Nosotros que creemos en este mensaje positivo cuando decoramos el árbol lo hacemos con manzanas doradas, sabiendo que apenas hemos empezado a disfrutar de ellas. El futuro es enorme.