Papá Noel y la Edad de Oro

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Este post se publicó por primera vez en el Club de Las Indias.

Me gusta ver en el señor vestido de rojo que nos visita todas las navidades el Saturno de los romanos. Este personaje sobrenatural con el que durante unos días olvidamos la escasez y las miserías humanas, y se celebra la abundancia y la fraternidad, ha cambiado muchas veces de cara y probablemente no todos los personajes tengan una relación directa entre ellos.

Cuando se celebraban las Saturnales y la gente encendía luces, se regalaban cosas, y los señores y los esclavos se trataban de igual a igual, los romanos recordaban esa edad dorada mítica en la que vivieron las personas bajo el reinado de Saturno. Durante unos días el paraíso perdido estaba de vuelta en la Tierra.

En Grecia Hesiodo ya decía en «Los trabajos y los días»:

Cuando al mismo tiempo nacieron los dioses y los hombres mortales, primero los Inmortales que tienen moradas olímpicas crearon la Edad de Oro de los hombres que hablan. Bajo el imperio de Cronos <Saturno> que mandaba en el Urano, vivían como dioses, dotados de un espíritu tranquilo. No conocían el trabajo, ni el dolor, ni la cruel vejez; guardaban siempre el vigor de sus pies y de sus manos, y se encantaban con festines, lejos de todos los males, y morían como se duerme. Poseían todos los bienes; la tierra fértil producia por si sola en abundancia; y en una tranquilidad profunda, compartían estas riquezas con la muchedumbre de los demás hombres irreprochables.

Con el triunfo del cristianismo y su paraíso después de la muerte, las Saturnales fueron desapareciendo del mundo romano y transformandose en una celebración mas contenida de la vida, una celebración del nacimiento de Jesús, un símbolo de esperanza. Así se llega a la Edad Media, pero se vé que costaba acallar el deseo de tener el paraiso en la Tierra, porque no tardó mucho en surgir otro personaje con el que celebrar y desear la abundancia: San Nicolás.

San Nicolás fué un obispo de Asia Menor cuando el mundo romano ya era oficialmente cristiano, tuvo fama de milagroso, de bondadoso y de dar regalos en secreto. Tras su muerte un 6 de diciembre su fama se extendió por Grecia y todo el mundo romano. Se convirtió en santo. Ya en la Edad Media, tras la conquista de los turcos de Asia Menor (Turquia) las reliquias de San Nicolás llegarón a Bari en Italia y de ahí la fama de San Nicolás se vuelve a extender por Europa donde se convierte en el personaje que trae los regalos en Diciembre.

Se sabe que en 1223 la importancia de los regalos y el regalar había crecido tanto en Navidad que Francisco de Asís se mostraba preocupado por el enfásis que se daba a lo material sobre lo espiritual. Es el quien crea la tradición de los belenes en Navidad, en un esfuerzo porque la gente volviera a poner la atención en el nacimiento de Jesús.

San Nicolas y la tradición de regalar ha tenido muchas «reencarnaciones» en Europa, una de ellas es la celebración de Sinterklaas/Sint-Nicolaas en los Paises Bajos, que nos llevá directo a Santa Claus en Estados Unidos por influencia de las colonias holandesas.

De todas estas transformaciones probablemente las mas importantes son las que se produjeron en el norte de Europa por la Reforma Protestante, que prohibió la veneración a los santos, entre ellos a San Nicolás. Es entonces cuando este «se transfigura» en Padre Navidad (Père Noël en Francia) siguiendo tradiciones locales. Aunque tampoco este señor lo tuvo fácil. En muchos de estos paises el celo puritano llegó a prohibir las navidades, como ocurrió en Inglaterra en el siglo XVII, donde «Father Christmas», el personaje de bata verde forrada de piel que traía felicidad, vino y comida, necesitó de buenos defensores para sobrevivir.

Tras varios altibajos en el siglo XIX el personaje de Padre Navidad se afianza definitivamente, y en autores como Walter Scott vuelve el recuerdo de una época pasada ideal asociado con la celebración de la Navidad. En este caso se trata de la «Vieja Alegre Inglaterra» (Merry Olde England), una edad dorada del pasado inglés donde reinaba la hospitalidad y la caridad. Ya a mediados de siglo la imagen del personaje de la Navidad es similar a las usadas hoy, de la mano de escritores e ilustradores su apariencia se va estandarizando, desde el Espíritu de las Navidades Presentes vestido de verde y con guirnaldas en Dickens, hasta el Santa Claus vestido de rojo de la campaña de Coca Cola de 1931.

Lo mas bello de estas tradiciones no es que nos recuerden una época dorada ya pasada, esa nostalgia del pasado que siempre está en la Navidad, sino que nos recuerdan que podemos caminar hacia una Edad de Oro de la Humanidad. El fantasma de las navidades presentes de Charles Dickens, nos ilumina con su antorcha para que no nos dejemos engañar por los que dicen que una vuelta a la Edad de Hierro es inevitable, o por los que no valoran los logros de la Edad de Plata en la que vivimos.