El día de la marmota

Hoy pasaba por una librería y le echaba un vistazo a “El aroma del tiempo: Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse” de Byung-Chul Han. Me dije, lo compro, no lo compro… triunfó lo último y me fuí a comprar lo que tenía previsto. Cuando esta pagando los dependientes hablaban entre ellos y uno le decía a otro que volvía de vacaciones “…es el día de la marmota”. No se cuantas veces he oido esta expresión en el último año. Me fuí a la librería y me compré el libro.

En su introducción dice:

La crisis temporal de hoy no pasa por la aceleración. La época de la aceleración ya ha quedado atrás. Aquello que en la actualidad experimentamos como aceleración es solo uno de los síntomas de la dispersión temporal. […] El tiempo carece de un ritmo ordenador. De ahí que pierda el compás. […]  El sentimiento de que la vida se acelera, en realidad, viene de la percepción de que el tiempo da tumbos sin rumbo alguno.

[…] La dispersión temporal no permite experimentar ningún tipo de duración. […] La vida ya no se enmarca en una estructura ordenada ni se guía por unas coordenadas que generen una duración. Uno también se identifica con la fugacidad y lo efímero.

[…] La crisis temporal solo se superará en el momento en que la “vita activa”, en plena crisis, acoja de nuevo a la “vita contemplativa” en su seno.

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