Un libro prometedor “Software for your head”

Estoy leyendo un libro que he encontrado a través de este post. Su título: “Software for your head. Creating and maintaining a shared vision” y su versión electrónica se puede descargar de forma gratuita.

Me atrajo porque ayuda a clarificar las características esenciales que están detrás de los grandes equipos, mas allá de sistemas o modelos mas o menos elaborados o mas o menos de moda. Además sus resultados se apoyan en la observación de multitud de talleres de equipo realizados por los autores. El libro describe estas características como una serie de protocolos, patrones y otros elementos que seguidos permiten generar equipos que viven para crear productos sobresalientes.

La primera parte está dedicada al requisito básico para abandonar la mediocridad: los miembros del equipo deben estar presentes. Cuando se les ve reunidos no son máscaras que no expresan con sinceridad lo que sienten y piensan, su tiempo es precioso y saben lo que les gusta. Un equipo excelente tiene personas que actúan con integridad hacia si mismos y hacia los demás. Ese es el camino.

Hay un parrafo en el libro donde traducido viene a decir: “Es falso pensar que actuar profesionalmente es actuar de alguna manera sin emociones, o pensar que lo personal y lo profesional son aspectos separados, donde uno es uno mismo solo en el ámbito personal”. En una cadena de montaje o en una organización jerárquica produciendo productos indiferenciados, podía tener sentido que las personas estuvieran desconectadas, ausentes del trabajo. Hoy en día esto no tiene sentido. Menos cuanto mas diferenciado es el producto que se pretende crear.

Los autores llegan a hablar de que el producto es un reflejo del equipo, una idea muy potente.

La presencia está muy relacionada con la conciencia de lo que se hace, con el conocimiento de lo que se quiere. De ahí que la presencia en el trabajo vaya pareja con la eficiencia en el trabajo, nuestro tiempo es valioso. Lo único con derecho a captar nuestra atención son los resultados.

En otro parrafo comenta: “La especificaciones, los planes o las presentaciones no suelen tener que ver con el resultado. De igual manera las reuniones, las revisiones y la administración no son el resultado. Aunque estas cosas pueden contribuir a lograrlo, a menudo evolucionan hasta convertirse en tareas que se justifican por si mismas”. Si te ves realizando tareas no relacionadas con la creación del producto o no contribuyendo directamente a aquellas que lo producen, probablemente estas haciendo algo mal. Seguro que tu presencia real y comprometida se necesita en alguna parte.

Creo que este libro va a merecer una lectura completa.

Enlaces interesantes

Os invito a ver estos dos enlaces.

In defence of Patents

Este es un artículo que defiende las patentes y me ha llamado la atención porque no soy partidario de ellas al menos en el ámbito del software. Producen más perjuicios que beneficios.

El autor reconoce las deficiencias actuales por sus altos costes de registro y de defensa de derechos para una  pequeña empresa. Propone mejorar el sistema de patentes mediante su estandarización y mediante el uso de mercados electrónicos para negociarlas. El objetivo es reducir costes permitiendo un beneficio también para los pequeños.

Suena mejor que lo que existe ahora. Igual que nadie está dispuesto a pagar mucho por una canción descargada de internet, si bajas el precio por el uso de patentes lo suficiente, puede que sí tengas comprador… patentes mas baratas… es una opción…

En mi opinión otro camino es recortar la duración de las patentes, pero, más allá de eso, creo que cada vez son menos justificables si lo que se busca es fomentar la innovación.

Failure is not an option

Un video sobre la historia del equipo de Control de Vuelo desde Tierra de las misiones espaciales de la NASA en los años 60. El famoso Houston al que llamaban en la película Apollo XIII cuando tenían problemas. Un auténtico ejemplo de equipo de alto rendimiento compuesto por cientos de ingenieros.

Cuando se creó el Control de Tierra era un concepto revolucionario. La solución se fue desarrollando a lo largo de los años 60 permitiendo al final de la década llegar a la Luna, cuando al principio de ella apenas un cohete podía levantar el vuelo sin antes explotar. Todo se hacía por primera vez y con las cámaras de televisión emitiendo en directo… ¡una locura!

¿Cómo lo lograron? Con un proyecto tan atractivo seguro que personas capaces no les iban a faltar, pero fue un nivel de exigencia y una motivación máximos lo que los llevó tan lejos.

La palmadita en la espalda

Ver la explosión de abrazos y felicitaciones entre los miembros del equipo que ha llevado al rover “Curiosity” hasta Marte da que pensar, si lo comparamos con el día a día de muchos entornos de trabajo.

La celebración no es algo solo del logro final y de los grandes gestos. En cualquier deporte de equipo, donde haya un equipo de verdad, la comunicación entre los jugadores durante el partido es continua, se felicitan por cualquier buena jugada y se animan continuamente.

¿Porque apenas vemos esto en las empresas? Quizá es que no hay equipo, quizá es que la gente no se siente partícipe de ningún objetivo común, sino simplemente utilizada. Y sin embargo, la celebración, la felicitación, forman parte del lenguaje de un equipo de verdad.

¿Porqué una felicitación bien dada?

  • Porque informa acerca de como estamos haciendo las cosas, nos ayuda a continuar por el mismo camino con mas seguridad o cambiar de rumbo si es necesario. Solemos estar muy dispuestos a decir que algo está mal, está tirado decir que lo que ha hecho el otro es una basura, pero cuando las cosas se hacen bien es fundamental comunicarlo.
  • Porque nos ayuda a valorar lo que aportamos. No hay nada de banal o de obvio en un trabajo bien hecho. Un buen trabajo es fruto de una aspiración personal, de una pasión, de una ambición, de una técnica bien pulida. ¡Y que común es el desprecio del propio trabajo!
  • Porque nos ayuda a entender mejor al resto de miembros del equipo y su enfoque a la hora de hacer las cosas. Cuando no hay felicitaciones no escuchamos a los otros, salvo que nos fuerce la situación. Triunfa el yo y nos olvidamos del grupo.

Cuando no hay felicitaciones, no se cree en el trabajo que se está realizando. No existe proyecto, existe rutina. No existen aspiraciones, existe monotonía. Felicitamos a los héroes, a personas con grandes aspiraciones, ¿quien no quiere tener a esta gente como compañeros de travesía?

En este país parece estar muy mal vista la palmadita en la espalda, es una manipulación, es paternalista… Pues bien, dejemos de dar palmaditas en la espalda y empecemos a felicitar de verdad.